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A Marcelo lo conozco de cuando estudiábamos en Agrarias. Sus valores lo definen como persona de bien, confiable y honesta. Se ha destacado siempre en la búsqueda de la excelencia, especializándose en construir viñedos exitosos. Su trabajo estructurado, metódica y su lenguaje llano para explicar las tareas a realizar en la viña, lo convirtieron en el asesor que es hoy. Una persona muy preparada, con la humildad de los grandes para seguir aprendiendo.
Marce es, sin dudas, uno de mis grandes maestros en vitivinicultura. De él aprendí a conectar vinos con viñedos y viñedos con vinos, porque así trabaja él: entendiendo ambos como un todo. Además de ser un profesional excepcional, es una gran persona que se destaca por su generosidad, humildad y capacidad de transmitir con pasión todo su conocimiento.
Compartir el viñedo y el vino con Marcelo es, para mí, una experiencia que trasciende el trabajo: es soñar, aprender, criticar y mejorar constantemente. Tiene una gran capacidad técnica, junto con una profunda comprensión de las personas y de la vid. Se destaca por adaptarse, lograr grandes uvas y, sobre todo, por su docencia. Tiene un don para transmitir la viticultura de manera natural, orgánica, con pasión y conocimiento.
Trabajar con Marcelo es absorber su sabiduría y pasión: entender e interpretar cada planta, cada viñedo y cada lugar. Diseñar un vino desde la uva cambia toda la ecuación. Su importancia como alguien que participó en los inicios de Monteviejo es un plus de sensibilidad y talento incalculable para nuestros vinos .
Pero, sobre todas las cosas, es una gran persona y amigo.
Nos conocemos desde nuestros años en Agronomía. A lo largo de su vida profesional, demostró capacidad de planificación y rigurosidad en la ejecución, una combinación que hace que sus proyectos se destaquen y diferencien. Su trabajo en distintas regiones le ha dado una mirada amplia e integral de la viticultura argentina, un valioso activo para cualquier proyecto que requiera criterio y experiencia consolidada. A todo eso, se suma una honestidad profesional que es reflejo directo de su calidad humana.
Marcelo es muy importante en mi vida. Es uno de los grandes referentes de Argentina y a nivel internacional. Una persona formada, responsable y muy comprometida con la vitivinicultura. Nos une una amistad desde el Liceo Agrícola y siempre me impactó su talento y su capacidad para comunicar y hacer simple lo complejo. No doy un paso en un viñedo, ni asesoro un proyecto si él no está a mi lado, porque entiende, de verdad, cómo se construye un vino desde su origen. Es alguien a quien quiero profundamente. Lo siento como un hermano.
Trabajar con Marce es compartir una pasión, que luego me invita a crear y crecer. Lo que más destaco, más allá de su capacidad profesional, es su generosidad en transmitir conocimiento.
Trabajo con Marcelo desde 2012. Es una de las personas que más sabe de viticultura de alta calidad. Tiene experiencia y estudia de manera permanente para estar aggiornado. Detrás del gran técnico hay una gran persona, optimista, futbolero, cómico. Al “gordo” le debo mucho. Ha sido mi profe en la finca o programando trabajos con un infaltable café de por medio. En nuestro idioma, Marce sería el “jugador que siempre quisiera en mi equipo”.
Trabajar junto a Marce es llenarte de conocimiento. Conoce a la vid como si fuese una extensión de sí mismo. Su interpretación de los terruños y cómo adaptar la vid a los distintos lugares, lo hacen una persona única . Es y ha sido un profesor no sólo para nosotros como colegas, sino también para muchísimos trabajadores de la vid en los últimos 30 años. Siento una gran admiración por él, por su trabajo, por su alegría didáctica, por su entrega a la profesión y por el cariño a la vid.
Marcelo es un gran profesional, con muchísima experiencia y un sólido conocimiento académico. Pero sobre todo, es una gran persona, algo que valoro muchísimo a la hora de trabajar.
Conozco a Marcelo desde hace muchos años. Nuestras charlas suelen darse entre viñas, bajo el sol generoso de Cafayate, donde transmite su pasión y profesionalismo. También hemos compartido almuerzos y copas de vino, momentos ideales para afianzar la amistad. Es una gran persona; su experiencia y humildad, junto al legado de sus mentores, nos siguen impulsando a mejorar cada temporada.
A Marcelo lo conozco de cuando estudiábamos en Agrarias. Sus valores lo definen como persona de bien, confiable y honesta. Se ha destacado siempre en la búsqueda de la excelencia, especializándose en construir viñedos exitosos. Su trabajo estructurado, metódica y su lenguaje llano para explicar las tareas a realizar en la viña, lo convirtieron en el asesor que es hoy. Una persona muy preparada, con la humildad de los grandes para seguir aprendiendo.
Marce es, sin dudas, uno de mis grandes maestros en vitivinicultura. De él aprendí a conectar vinos con viñedos y viñedos con vinos, porque así trabaja él: entendiendo ambos como un todo. Además de ser un profesional excepcional, es una gran persona que se destaca por su generosidad, humildad y capacidad de transmitir con pasión todo su conocimiento.
Compartir el viñedo y el vino con Marcelo es, para mí, una experiencia que trasciende el trabajo: es soñar, aprender, criticar y mejorar constantemente. Tiene una gran capacidad técnica, junto con una profunda comprensión de las personas y de la vid. Se destaca por adaptarse, lograr grandes uvas y, sobre todo, por su docencia. Tiene un don para transmitir la viticultura de manera natural, orgánica, con pasión y conocimiento.
Trabajar con Marcelo es absorber su sabiduría y pasión: entender e interpretar cada planta, cada viñedo y cada lugar. Diseñar un vino desde la uva cambia toda la ecuación. Su importancia como alguien que participó en los inicios de Monteviejo es un plus de sensibilidad y talento incalculable para nuestros vinos .
Pero, sobre todas las cosas, es una gran persona y amigo.
Nos conocemos desde nuestros años en Agronomía. A lo largo de su vida profesional, demostró capacidad de planificación y rigurosidad en la ejecución, una combinación que hace que sus proyectos se destaquen y diferencien. Su trabajo en distintas regiones le ha dado una mirada amplia e integral de la viticultura argentina, un valioso activo para cualquier proyecto que requiera criterio y experiencia consolidada. A todo eso, se suma una honestidad profesional que es reflejo directo de su calidad humana.
Marcelo es muy importante en mi vida. Es uno de los grandes referentes de Argentina y a nivel internacional. Una persona formada, responsable y muy comprometida con la vitivinicultura. Nos une una amistad desde el Liceo Agrícola y siempre me impactó su talento y su capacidad para comunicar y hacer simple lo complejo. No doy un paso en un viñedo, ni asesoro un proyecto si él no está a mi lado, porque entiende, de verdad, cómo se construye un vino desde su origen. Es alguien a quien quiero profundamente. Lo siento como un hermano.
Trabajar con Marce es compartir una pasión, que luego me invita a crear y crecer. Lo que más destaco, más allá de su capacidad profesional, es su generosidad en transmitir conocimiento.
Trabajo con Marcelo desde 2012. Es una de las personas que más sabe de viticultura de alta calidad. Tiene experiencia y estudia de manera permanente para estar aggiornado. Detrás del gran técnico hay una gran persona, optimista, futbolero, cómico. Al “gordo” le debo mucho. Ha sido mi profe en la finca o programando trabajos con un infaltable café de por medio. En nuestro idioma, Marce sería el “jugador que siempre quisiera en mi equipo”.
Trabajar junto a Marce es llenarte de conocimiento. Conoce a la vid como si fuese una extensión de sí mismo. Su interpretación de los terruños y cómo adaptar la vid a los distintos lugares, lo hacen una persona única . Es y ha sido un profesor no sólo para nosotros como colegas, sino también para muchísimos trabajadores de la vid en los últimos 30 años. Siento una gran admiración por él, por su trabajo, por su alegría didáctica, por su entrega a la profesión y por el cariño a la vid.
Marcelo es un gran profesional, con muchísima experiencia y un sólido conocimiento académico. Pero sobre todo, es una gran persona, algo que valoro muchísimo a la hora de trabajar.
Conozco a Marcelo desde hace muchos años. Nuestras charlas suelen darse entre viñas, bajo el sol generoso de Cafayate, donde transmite su pasión y profesionalismo. También hemos compartido almuerzos y copas de vino, momentos ideales para afianzar la amistad. Es una gran persona; su experiencia y humildad, junto al legado de sus mentores, nos siguen impulsando a mejorar cada temporada.