En las entregas anteriores analizamos los principales criterios que intervienen en el diseño de un sistema de riego. Ahora damos un paso más: una vez definido el diseño hidráulico, ¿de dónde provienen el caudal y la presión necesarios? La respuesta nos lleva a la fuente de agua, las bombas y, finalmente, a uno de los componentes clave para garantizar el funcionamiento del sistema: el cabezal de filtrado.