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¿Cómo diseñar un sistema de riego eficiente? Los tres factores clave

Antes de instalar un sistema de riego por goteo, es fundamental analizar las características del viñedo y las necesidades del cultivo. Estos tres factores son clave para lograr un diseño eficiente, uniforme y adaptado a cada proyecto.

Para la elección de un sistema de riego presurizado a utilizar en el viñedo se deben tener en cuenta diversos factores como la topografía del terreno, la distancia de plantación, el tipo de suelo, la evapotranspiración existente de la zona en la que se va a implantar el viñedo, etc.

Un buen diseño de sistema de riego permite otorgar al viñedo la cantidad necesaria de agua y fertilizantes, con un alto coeficiente de uniformidad, en general por arriba del 90% o más, dependiendo de un buen diseño.

La premisa fundamental al diseñar un sistema de riego, es contar con un diseño hidráulico que respete la distribución varietal de los cuarteles teniendo en cuenta los requerimientos hídricos, las variables edafológicas, otros requerimientos agronómicos y el largo del ciclo de cada varietal. Dicho diseño debe equilibrar el costo de materiales de PVC enterrado, con el eficiente uso de la energía eléctrica y el cuidado del medio ambiente.

Requerimiento hídrico del cultivo

Se debe tener en cuenta que el consumo de agua anual de la vid está entre los 800 milímetros y los 1.000 milímetros. Dicho consumo contempla el agua necesaria desde el inicio de la actividad radicular, que generalmente depende de la temperatura, del tipo de suelo (textura y estructura) y se da 30 a 40 días antes de la fecha probable de brotación hasta amarillamiento y caída de hojas.

El diseño hidráulico de un sistema de riego, debe procurar proveer los milímetros diarios necesarios para el desarrollo del cultivo en la época de máxima demanda de evapotranspiración, manteniendo una uniformidad por encima del 90 %.

Siempre se debe calcular la lámina de reposición del sistema, pensando en los días de mayor temperatura y mayor evapotranspiración.

La época de máxima demanda se da entre cuaje y cosecha, que coincidirá con los meses más cálidos del año. Este valor conocido también como la evapotranspiración del cultivo, en dicha época y de acuerdo a las zonas variará entre 3 milímetros por día (en caso de riegos suplementarios en zonas de alta precipitación) y 8 milímetros por día (en zonas desérticas, cálidas y ventosas).

Es así, como en zonas muy húmedas y marítimas (con precipitaciones igual o mayor a 900 mm al año) no sea necesario el sistema de irrigación o el mismo sea complementario a las precipitaciones. En estas zonas muchas veces son recomendables los sistemas de riego complementarios, con el objetivo de que no sufran estrés las plantas los primeros años de plantación del viñedo. Es común que en la época primaveral la cantidad de lluvias no sean suficientes para cumplir con los requerimientos del cultivo en los primeros centímetros de suelo que es donde se encuentra gran parte del sistema radicular, apareciendo ahí la necesidad de regar por goteo. Se debe tener en cuenta que muchas veces las precipitaciones no tienen una distribución que acompañen los requerimientos del viñedo sobre todo en los primeros años del desarrollo radicular. Esto es, caen los milímetros suficientes, pero en épocas que no son requeridos por el viñedo.

Horas diarias de riego

Otro parámetro a tener en cuenta en el diseño de riego son las horas diarias a regar, que deberían coincidir con el periodo de tarifa reducida, en caso que la zona donde está el viñedo tenga tarifa diferencial según el horario de uso. Comúnmente la tarifa, que depende de la compañía proveedora de electricidad se denomina, alta o baja especificándose los horarios de cada una. En general las horas de tarifas reducidas son entre 15 y 20 horas diarias, por lo que habría que tratar de cumplir con los requerimientos hídricos del cultivo en ese número de horas diarias.

En el caso de tarifas planas, lo ideal sería programar el cumplimiento de los requerimientos hídricos diarios del viñedo entre 12 y 15 horas de funcionamiento del sistema de riego.

Número de operaciones o bloques del sistema

Por último, y dentro del diseño de riego se deben especificar el número de operaciones en las que se va a dividir o regar el viñedo, esto es, las válvulas que se riegan al mismo tiempo. Si bien un viñedo, que consta de varias parcelas, se puede regar toda la superficie al mismo tiempo (en una sola operación), esta elección no sería la más acertada no sólo por el costo del sistema en cuanto al cabezal de filtrado y los diámetros de cañerías sino también por el requerimiento de agua instantáneo que se necesitaría. Por este motivo esta decisión es impráctica.

Debido a ello, es que no se riega toda la superficie del viñedo al mismo tiempo, sino que se divide en diferentes operaciones, turnos o ciclos de riego.

Cada operación de riego está conformada por varios bloques, accionado cada bloque con una válvula individual cuya superficie varia de 1 hasta 5 hectáreas. Si bien es recomendable que cada bloque de riego coincida con una parcela definida, puede ocurrir que dentro de una parcela haya más de una válvula o bloque de riego.

El número de válvulas y operaciones de riego dependerá de los siguientes factores:

  • De la composición varietal del viñedo.
  • De la superficie de los cuarteles
  • De los diferentes sectores de suelo que presente el terreno.

Si bien no hay un número definido de operaciones de riego, las mismas van de 2 hasta 8 dependiendo de la superficie del proyecto. Se debe tener en cuenta que cada ciclo u operación de riego consta de varias válvulas coincidentes o no con el tamaño de una parcela o bloque. Puede ocurrir que más allá de las 3 o 4 operaciones el sistema comience a encarecerse por la cantidad de válvulas necesarias.

En general, más allá que las operaciones o bloques de riego se definan hidráulicamente para optimizar el uso de materiales y energía eléctrica, es importante tener en cuenta también los siguientes criterios agronómicos:

  • Variedades que conforman la operación o ciclo de riego. Por sus requerimientos hídricos, sus largos de ciclos y por su fecha de cosecha.
  • Objetivo de producción y/o enológico de la operación o ciclo de riego.
  • Características de los suelos.

El tamaño promedio de las válvulas que riegan las parcelas de los viñedos va de 2 a 4 pulgadas y regarían aproximadamente entre 1 y 3 has.

Las válvulas reguladoras de presión permiten sostener una presión determinada y uniforme en los sectores irrigados. La presión en las válvulas debe ser tal que asegure con cualquier tipo de gotero una uniformidad no menor del 90 % entre el gotero que más caudal eroga y el que menos. A este porcentaje se denomina coeficiente de uniformidad.

Por último, es importante aclarar que las válvulas según el diseño hidráulico, deben funcionar con una presión determinada a campo. Dicha presión, se debe controlar y regular, al menos 2 veces al año. El mantenimiento de la presión de diseño en la válvula, nos asegura que los goteros eroguen el caudal definido en el diseño del proyecto y se cumpla la uniformidad de riego por encima del 90 %.

Variaciones en la presión de la válvula con respeto a la presión de diseño, afecta considerablemente el caudal de los goteros, cuando los mismos no son compensados, y por ende se ve afectada la homogeneidad y el coeficiente de uniformidad del riego.

En la próxima entrega

Con un diseño hidráulico correctamente planificado, el siguiente desafío es elegir los componentes que harán posible un funcionamiento eficiente del sistema. En la próxima nota profundizaremos en los distintos tipos de goteros y en los sistemas de filtrado más adecuados según la calidad y el origen del agua disponible para el riego.

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