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Marcha climática 2025 – 2026

La temporada se caracterizó por una marcada variabilidad climática, con eventos puntuales que condicionaron el desarrollo del ciclo y los rendimientos. Este informe sintetiza los principales hitos y su impacto en la producción y la calidad final.

Un invierno frío

Quiero comenzar este informe sobre la marcha climática de la temporada 25-26 puntualizando que tuvimos un inicio de invierno frío y con algunas precipitaciones leves pero frecuentes en los meses de junio y julio. En zonas altas del Valle de Uco se produjeron nevadas a causa de un frente frío y húmedo que entró entre el 28 y 29 de junio, acumulando hasta 10 centímetros de nieve en algunas fincas de Gualtallary, parte alta de Chacayes y La Carrera.

En general, las lluvias fueron muy leves y en algunas zonas del VDU frecuentes durante el invierno.

Agosto, se presentó frío, con escasa presencia de precipitaciones hasta los días 30 y 31 donde tuvimos la popularmente llamada “Tormenta de Santa Rosa” en la que precipitaron entre 50 y 70 mm, según las diferentes zonas vitícolas del valle.

Luego, el transcurso de septiembre se presentó fresco, con escasa presencia de precipitaciones. En general, hubo menos de 10 mm en las diferentes fincas.

Con respecto a la brotación y tomando como base Gualtallary, las fincas comenzaron a brotar el 15 de septiembre, adelantándose aproximadamente 10 días a la fecha normal de brotación. Durante setiembre en general, no se produjeron temperaturas bajo cero.

El día 22 de septiembre una tormenta con granizo afectó varias fincas del corazón de Altamira, si bien fue muy temprana fenológicamente, dañó varias yemas en punta verde y brotes menores a 5 cm, afectando sensiblemente el rendimiento a cosecha.

Viñedos helados

En el mes de octubre, se produjo el fenómeno climático más significativo de la temporada y que marcó la producción del varietal malbec y algunas variedades blancas en varias fincas del Valle.

Entre los días 26 y 27 de octubre ingresó un frente frío – húmedo desde el sur de la Provincia de Mendoza, que redujo drásticamente las temperaturas no solo en VDU sino también en los tres oasis productivos de Mendoza.

En la parte alta de Gualtallary y Chacayes, precipitó en forma de nieve, sobre los viñedos; que al momento de producirse el evento presentaban 15 cm de brotes; ubicados sobre los 1400 msnm, acumulándose 5 cm de nieve sobre los mismos.

El martes 28 se mantuvo nublado (temperaturas diurnas máximas que alcanzaron los 12 grados) pero durante la tarde salió el sol y a la noche se despejó completamente, congelando los brotes con nieve (que se sublimó sobre los brotes tiernos) y provocando temperaturas debajo de 0º en estos viñedos y en otras zonas productivas del Valle de Uco, generando daños de distinta gravedad.

Si bien en los viñedos más bajos no se produjeron daños visibles, la temperatura estuvo cercana a cero grados, podrían haberse afectado internamente parte de los racimos, este hecho ha producido una baja de rendimiento entre el 25 y el 25 % en la mayoría de las fincas de Malbec. Este hecho también se vio durante la cosecha de las variedades blancas y el Pinot noir de algunas fincas.

El impacto sobre el Malbec

Noviembre se presentó bastante seco, con incremento gradual de las temperaturas medias (exceptuando los días 5 y 7 de noviembre, donde se registraron precipitaciones en gran parte del VDU).

En general, todos los varietales registraron muy buen cuaje a excepción de la mayoría de las plantaciones de Malbec donde el cuaje no fue del 100 %. A cosecha se observaron algunos racimos sueltos y de bajo peso.

Diciembre presentó un aumento de las temperaturas medias, situación normal para la época del año. En general se presentó seco con algunas precipitaciones aisladas.

Me parece importante destacar que el estado sanitario de los viñedos a fin de diciembre, fue en general excelente, sin ataques importantes de peronóspora temprana en plena flor ni en brotes. En cuanto al oidio, la situación fue más benevolente que en la temporada 25-26, observándose algunos ataques puntuales en variedades sensibles y en zonas con mayor potencial de inóculos.

El verano y algo de abril

Enero se presentó cálido (sin temperaturas extremas) y bastante seco, hasta los últimos días del mes donde tuvimos algunas tormentas dispersas de gran intensidad en distintas zonas.

Febrero se presentó bastante húmedo, relativamente fresco y como hecho meteorológico sobresaliente tenemos que el día sábado 21 de febrero después del mediodía se produjeron tormentas importantes en distintas zonas del VDU, que para el caso de la Zona de Gualtallary se presentó con granizo que afecto a varias fincas.

En general, se observó un mayor daño en el follaje “canopia” que en la fruta, afectando en mayor medida a la cara este de los viñedos.

Al momento de producirse el evento, los viñedos de la zona se encontraban entre 21 y 24 Brix).

Marzo, se presentó muy lluvioso y bastante fresco. Algunas zonas puntuales sufrieron lluvias de hasta 100 mm, lo que produjo un retraso en la madurez azucarina y una buena evolución de la madurez polifónica. En las dos últimas semanas de marzo retornó el tiempo seco con días soleados, temperaturas medias a altas en el día y noches frescas.

El mes de abril ha comenzado seco y con temperaturas similares al promedio histórico, caracterizadas por una gran amplitud térmica.

A causa de las lluvias de febrero y principio de marzo, se observaron algunos ataques de peronóspora importantes en zonas como Altamira y algunas fincas puntuales de Chachayes.

También se observaron algunos daños de botritis en variedades de racimos apretados como Pinot, Chardonnay, Sauvignon Blanc, y sobre todo en algunas fincas de Malbec que contaban con suelos más pesados.

En general, tuvimos una cosecha anticipada en zonas cálidas del VDU, con una ralentización posterior a causa de las lluvias y algunos días nublados y frescos.

Los rendimientos fueron similares a la media en algunos varietales y con un 15 a un 25 % de disminución en algunas variedades tempranas y Malbec, sobre todo en zonas más frías, afectadas por las bajas temperaturas de octubre.

Los vinos obtenidos tienen mucho color para el caso de las variedades tintas, buena acidez y una excelente madurez polifenólica, sobre todo en los varietales cosechados en marzo.

En variedades blancas, se encontró mucha tipicidad y frescura, sobre todo las que se cosecharon temprano en febrero. Estas uvas no tuvieron daños de granizo y contaron con una buena protección de la canopia a los racimos.

 

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